Cicatrices. Violencia de género. Teoría, casuística y legislación

de Graciela Ibarola

Editorial Antigua, 1era. Edición, Junio 2016

92 p. ; 22 x 15 cm. -    ISBN 978-987-46109-2-8

 

Graciela nos dona casi a la letra, el texto de esas cicatrices como aquello “que no se aguanta” y se da a ver en el tejido social como algo común, un ataque de pánico, taquicardia, angustia… imponiéndose la reflexión ¿quién es el monstruo? ¿Dónde está? ¿Adentro o afuera?
Lo que no se aguanta: frustraciones de los padres que irrumpen en una tensión constante de presente eterno, malas miradas, injurias y reproches que hicieron y hacen que esa mujer-niña se asuma como germen de la ira de los dioses y soporte su castigo como condición para hacerse amar. Paradojas del destino trágico… que sólo sellan, marcan a fuego cicatrices del mal amor.
Renacer desde las heridas, marcas en el cuerpo que no se borrarán, sólo recuerdan, anuncian aquello que estuvo de más, aquello que no debió haber sido y prometen a sí mismo que ese dolor encarnado ya no sangra por la herida, permite una lectura de esas huellas y un trabajo de duelos, de profundos cambios emocionales que dan cuenta del coraje que se necesita para transitar ese pasado olvidado: mirarse en el espejo y hacerse mirar amorosamente implica darse el tiempo para ubicar las cicatrices, vestirlas, investirlas con nuevos mantos sutiles y no vivir bajo su sombra.

Fragmento del prólogo
María Marta Depalma

 

Cicatrices.violencia De Género Teoría, Casuística
$150,00
Cantidad
Cicatrices.violencia De Género Teoría, Casuística $150,00

Cicatrices. Violencia de género. Teoría, casuística y legislación

de Graciela Ibarola

Editorial Antigua, 1era. Edición, Junio 2016

92 p. ; 22 x 15 cm. -    ISBN 978-987-46109-2-8

 

Graciela nos dona casi a la letra, el texto de esas cicatrices como aquello “que no se aguanta” y se da a ver en el tejido social como algo común, un ataque de pánico, taquicardia, angustia… imponiéndose la reflexión ¿quién es el monstruo? ¿Dónde está? ¿Adentro o afuera?
Lo que no se aguanta: frustraciones de los padres que irrumpen en una tensión constante de presente eterno, malas miradas, injurias y reproches que hicieron y hacen que esa mujer-niña se asuma como germen de la ira de los dioses y soporte su castigo como condición para hacerse amar. Paradojas del destino trágico… que sólo sellan, marcan a fuego cicatrices del mal amor.
Renacer desde las heridas, marcas en el cuerpo que no se borrarán, sólo recuerdan, anuncian aquello que estuvo de más, aquello que no debió haber sido y prometen a sí mismo que ese dolor encarnado ya no sangra por la herida, permite una lectura de esas huellas y un trabajo de duelos, de profundos cambios emocionales que dan cuenta del coraje que se necesita para transitar ese pasado olvidado: mirarse en el espejo y hacerse mirar amorosamente implica darse el tiempo para ubicar las cicatrices, vestirlas, investirlas con nuevos mantos sutiles y no vivir bajo su sombra.

Fragmento del prólogo
María Marta Depalma